En nuestro taller trabajamos con los dos refrigerantes utilizados actualmente en automoción: R134a y R1234yf, empleando equipos específicos para cada uno de ellos y siguiendo las especificaciones del fabricante.
Antes de realizar una recarga, comprobamos el estado del circuito para descartar fugas. Para ello, efectuamos pruebas de estanqueidad con nitrógeno, un procedimiento seguro y respetuoso con el medio ambiente que nos permite localizar posibles pérdidas sin liberar gases refrigerantes a la atmósfera. Una vez reparada la avería, realizamos el vacío del circuito y la carga de refrigerante con la cantidad exacta especificada por el fabricante.
Este método garantiza una reparación duradera, evita recargas innecesarias y contribuye a la protección del medio ambiente mediante una gestión responsable de los gases refrigerantes.
